lunes, 28 de diciembre de 2009

LA POÉTICA NARRATIVA DE JULIO RAMÓN RIBEYRO


En el Coloquio Internacional “Julio Ramón Ribeyro: La palabra del mudo” realizado en Lima los días jueves 3 y viernes 4 de diciembre, expuse el tema Sujeto, individualidad y poética narrativa de Julio Ramón Ribeyro. Reproduzco aquí un fragmento de mi intervención en la mesa que compartí con Irene Cabrejos y Milagros Carazas.

Fuente: http://hablasonialuz.wordpress.com/

“Sensibilidad para percibir las significaciones de las cosas”, la poética de Ribeyro

Dentro de las convenciones de la ficcionalidad, el autor, todo autor, desarrolla un programa individual de escritura en base a selecciones y combinaciones, es decir, una poética. Al abordar la poética de Ribeyro tomamos la visión particular expuesta por el autor en diversas ocasiones. Lo que Segre define como preselección y procedimientos distribuidos en conjuntos preferenciales provistos de significación propia al servicio de una modelización del mundo.[1] De la poética expresada por el autor real se registran aspectos como El acto de escribir, El arte del relato, la preferencia por el cuento y el uso de la ficción autobiográfica. A partir de estos aspectos se revela una poética basada en la importancia de lo subjetivo.

En frecuentes expresiones el auor destaca también el carácter enigmático de la palabra escrita y la naturaleza de las motivaciones de su creación. En torno a los personajes registra su propósito de: “Decir todo lo que he pensado y no pude decir. La verdadera palabra del mudo. Encontrar mis portavoces sin que lo parezcan. Distanciarlos. Ponerle a cada cual una de mis cien máscaras y dejarlos vivir en libertad.”(Diario II: 182). El tema de ‘las máscaras’ es sugerente e incide en la fragmentación de la experiencia, la desacralización del artista y la incapacidad de usar una voz única e inapelable. El carácter prismático de la representación se manifiesta al exponer las motivaciones de la escritura: “insatisfacción, aburrimiento, deseo de ceder la palabra al otro o los otros que hay en nosotros mismos, al fin de cuentas desdoblarnos o multiplicarnos en el espejo de nuestra fantasía.”

Respecto al relato, Ribeyro reproduce en una de sus Prosas (1975) una anotación de su Diario I (7/05/59): “Arte del relato: sensibilidad para percibir las significaciones de las cosas”. Fórmula sumaria de la poética de la que deriva, además, un rasgo de estilo del enunciado narrativo que el autor se encarga de explicar: En una anotación en su Diario, comentando el proceso de creación de su cuento “Terra incógnita”, dirá que “es muy delicado, pues quiero narrar lo esencial en forma elusiva, de modo que sea necesario leer detrás de las palabras”. Como se recordará el protagonista del cuento es un viejo profesor que una noche experimenta una pulsión homosexual e invita a un hombre negro a su casa. Ribeyro anota en su Diario: “al final no pasa nada. Pero muchas veces lo importante es lo que no pasó. Es el relato de la omisión.” (Diario III: 44)

Aspecto esencial en esta poética es la reiterada postulación de un uso sobrio de los elementos y el cuestionamiento a “la ostentación literaria de muchos escritores latinoamericanos… su temor a que los tomen como incultos” (Prosas: 147): “Literatura es afectación. Quien ha escogido para expresarse un medio derivado, la escritura, y no uno natural, la palabra, debe obedecer a las reglas del juego. De allí que toda tentativa para dar la impresión de no ser afectado –monólogo interior, escritura automática, lenguaje coloquial- constituye a la postre una afectación a la segunda potencia… Lo que debe evitarse no es la afectación congénita a la escritura sino la retórica que se añade a la afectación.” (Prosas: 77).

En consecuencia, formula su propuesta en torno a la modernidad literaria, más allá de los despliegues técnicos:[2] “No pienso que la técnica deba ser dejada de lado, pero tampoco debe erigírsela como criterio mayor para juzgar si una obra es actual o pasada de moda, moderna o anticuada. En el fondo la técnica es fácil… Nada envejece tan rápido como los procedimientos. Hay quienes disfrazan una visión banal, simplista y vieja de la realidad con una técnica modernista. Como si la modernidad fuera cuestión de técnica… La modernidad no reside en los recursos que se empleen para escribir, sino en la forma como se aprehende la realidad.”(Diario II: 160). En esta poética se manifiesta una visión desacralizadora de la escritura que narra lo esencial en forma elusiva; a la vez que utiliza los recursos de enmascaramiento y apelación a la fragmentación. Por ello, incide en el cuento como representación fragmentaria de la realidad y dirá: “Yo veo y siento la realidad en forma de cuento y sólo puedo expresarme de esa manera… De allí que hasta el momento no pueda escribir novelas, poemas, ni piezas dramáticas y cuando lo he intentado he conseguido sólo cuentos deformados.” (Diario I: 76). [3] De otro lado, enarbola la autonomía del arte: “mostrar, no enseñar” con énfasis en la presentación del cuadro emocional. [4]

Individuo y poética

Desde este programa narrativo, Julio Ramón Ribeyro expone una visión de mundo marcada por la insatisfacción y la incapacidad de comprensión total de los fenómenos, que compromete una postura frente a la creación y sus operaciones combinatorias, en un modelo que conjuga circunstancias urbanas universales y locales, a la vez que aplica de manera mesurada y diestra las nuevas técnicas de narrar.

Así, los textos reelaboran el clima de expansión y confrontación; optimismo y cuestionamiento ante las novedades de la modernidad en un discurso desde la subjetividad en el que no hay héroes sino individuos solos y desconcertados en constante reformulación de su autorepresentación. La aguda mirada “del sujeto de la enunciación, marginal como sus criaturas corroe con su ironía la aparente solidez y el brillo consagrado del mundo oficial.”[5]

Ante circunstancias difíciles de manejar con autonomía, no cabe otro desenlace que el fracaso. El sujeto individual no se resuelve en franca oposición a las trabas. La débil afirmación de derechos y responsabilidades y su baja autoestima conduce al escepticismo que registran los desenlaces de los cuentos. Este reiterado señalamiento explicita una postura ética frente a las tragedias de la cotidianidad.

En caso de usar la información , se ruega cita la fuente.



[1] Césare Segre. Principios de análisis del texto literario. Barcelona: Editorial Crítica, 1985, p. 325

[2] Es importante recordar que en aquel momento, en América Latina, se producían significativos cambios en el arte de narrar.

[3] En el “boom” de la novela latinoamericana predominó si no una visión de la totalidad del relato de lo social sí la noción totalizadora del género mismo.

[4] Tamayo Vargas percibe que “queda así injertado y latigueante el fenómeno social y la crítica que se desprende claramente, dentro de una narrativa que es toda crítica pero que funciona más bien por mecanismos psicológicos que por los directos del cuadro social”. Tamayo Vargas, A. “Julio Ramón Ribeyro Un narrador urbano en sus cuentos” En: Memoria del XVII Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. Madrid, 1978, p. 1175

[5] Vidal, Luis Fernando, (1974) “Ribeyro y los espejos repetidos”. En: Revista de crítica literaria latinoamericana No 1 Lima: Inti sol, editores, p. 82

FOTO: Irene Cabrejos, Milagros Carazas y Sonia Luz Carrillo. Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar. Miraflores, Lima, 04.12.09



3 comentarios:

  1. Hola Daniel.

    Soy Giovanni Collazos. Vengo siguiendo el blog hace meses porque me interesa Ribeyro y su literatura. Permiteme publicar esta exposición tuya sobre la poética narativa de Ribeyro. Gracias.

    Abrazos.

    Gio.

    ResponderEliminar
  2. Daniel, gracias por republicar la entrada de mi blog "Habla Sonia Luz" acerca de mi participación en el Coloquio .
    Al parecer esto no le queda claro al lector Giovanni Collazos

    Saludos a ambos
    Sonia Luz Carrillo

    ResponderEliminar
  3. Hola Daniel:

    Felicitaciones también por tu blog. Pero te escribo también para saber si, a través de tu bitácora puedes anunciar el curso “Para leer a… Julio Ramón Ribeyro”, que dictaré a partir del próximo lunes 18 de febrero en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Se trata de un curso dedicado a la lectura de los principales textos de JRR, y creo que le interesaría mucho tanto a sus seguidores como a los lectores de tu blog. Las clases serán solo los lunes durante seis semanas y es de 6:30pm a 9:00pm en Av. Paso de los Andes, 970, Pueblo Libre, Lima. El curso cuesta 170 soles para público en general y 90 para estudiantes. También puedes encontrar más información aquí:

    www.uarm.edu.pe/extensionuniversitaria?K=4284

    (la página de la universidad es www.uarm.edu.pe)

    Saludos,

    También quería agradecerte que en tu blog tengas presente el dossier que El Hablador hizo sobre JRR, revista de la cual soy codirector (www.elhablador.com). A propósito, en el último número acaba de salir una encuesta sobre lo que algunos escritores actuales piensan sobre JRR.

    Mario Granda

    PD: Si necesitaras más información, puedes escribirme a mi correo, mgrandar@yahoo.com, para así poder enviarte el flyer.

    ResponderEliminar